Mi palacio imaginado de hoy no es un palacio. Es una sensación de luz mediterránea, olor a pino carrasco y golpear contra las rocas de olas breves, suaves, casi inexistentes.

En mi palacio tomo el sol desnuda. Hace muchísimo calor y cerca tengo una sombrilla en la que me refugio de vez en cuando. Estoy sola o acompañada por él y por nuestras lecturas. La mía la tengo cerca, pero ahora no la cojo porque prefiero concentrarme en la intensa sensación de felicidad que tengo. De vez en cuando él me hace un comentario sobre la suya que interrumpe mi nirvana. Me gusta que comparta conmigo sus reflexiones. Me gusta que le interesen las mías con su dosis de sensatez, pragmatismo, sensibilidad.

Debajo de la sombrilla tenemos una nevera portátil con coronitas casi congeladas, frutas veraniegas y mantequilla. En otra bolsa tenemos pan del día, embutidos y patatas fritas de bolsa. Las del gourmet que nos encantan.

Estamos solos en esta cala y únicamente de vez en cuando aparece un buzo con su preceptiva bolla acompañándole. Solos…solos…solos…los niños repartidos entre Europa, USA y África en sus respectivos planes veraniegos e igualmente felices.

Me levanto y me zambullo en el agua haciendo una voltereta muy suave que me produce cosquillas en el estómago. “La volteretita” que le llamaba de pequeña.
Al emerger del agua respiro profundamente comiéndome el oxígeno y miro al cielo. Como es todavía temprano la calima no lo ha pintado de blanco y brilla intensamente azul. Las copas de los pinos se recortan con tanta nitidez que casi puedo contar la pinocha de cada rama. Salgo del agua a gatas sobre las rocas para no hacerme daño en los pies y me dejo caer de nuevo en mi hamaca.

15 minutos después, como en un déjà vu vuelve a repetirse la imagen, sol, calor, voltereta, mar, oxígeno, cielo, pies, rocas. Esta vez voy a mi nevera y ataco…!!!
Corto el pan con la navaja que siempre nos acompaña en estas excursiones y lo impregno de mantequilla. Luego el jamón cocido de la Selva, un buen apretón, lo parto en dos con las manos y el primer bocado. Mientras tanto, él ha abierto 2 coronitas que nos acompañarán en este almuerzo…