
Siempre he puesto por delante las relaciones familiares a las de amistad, quizás porque nunca he sentido la necesidad de buscar afectos o afinidades fuera de mi circulo «de sangre». Sin embargo, con el paso del tiempo, con la edad, con la madurez me he dado cuenta de que los cariños elegidos, los de los amigos, son igualmente gratos.
3 parejas muy diversas, sin más vínculo de unión que la amistad hemos compartido un fin de semana de calor de chimenea, conversaciones, película y gastronomía. Ha sido estuendo.
