Vamos entrando en el mes de abril y los hombres de la motosierra empiezan a campar por sus respetos en las calles madrileñas.
Corto aquí, mutilo allá, …esta ramita que sobra…Y así crecen nuestros plátanos, acacias y olmos urbanos con troncos largos, flacos y desproporcionados, con copas cónicas de las que emergen ramas como brazos que parece que quieran huir al cielo, horrorizados y rendidos ante la llegada de esos escuadrones de la tala de los que no pueden escapar.
Nunca he entendido porqué, o mejor dicho porqué lo hacen así y quién los lidera (si es que hay alguien al frente de esta aberración).
A veces pienso que algún partido político debería incluir en su programa electoral la promesa de no podar cada año nuestros árboles a diestro y siniestro, así sin más, sólo porque toca hacerlo. Yo les votaría.

