Arce Palmata

Casi todas las mañanas, nada más levantarme, salgo a la terraza de casa a comprobar cómo están mis plantas. Lo hago descalza, sin bata ni abrigo alguno y compruebo la humedad en las macetas, si la persistente cochinilla algodonosa ha vuelto a atacar al limonero, si ha aparecido el oídio en el evónivo japónica, si la glicinia está contenta…

Lo habitual por estas fechas, sería que todas mis macetas estuviesen llenas de brotes verdes (estos si son reales) en una explosión primaveral, avanzando entre las ramas viejas y robándoles la savia hasta usurpar su lugar. Este año llevan días de apatía total, timoratos, lentos, acomodados en los troncos y sin ganas de salir.

Únicamente el arce palmata lo ha hecho. Yo creo que como es japonés (es un Goshiki Koto Hime ) sólo obedece a las estaciones de su propio reloj biológico y sin atender a las circunstancias climáticas, (que este año están alargando notablemente el invierno), lo sigue a pies juntillas. Como ahora toca primavera, activa su savia y punto, pero lo hace suave y discretamente. Sus hojas nacen tan ligeras que casi no las notas cuando las tocas. Es asimétrico. El lado derecho crece firme y con constancia. El izquierdo, en suave caída hacia la camelia, con hojas más escasas en ramas más largas. Ya ha conquistado el balcón.