primavera en Madrid

Me encanta la lluvia. Me gusta en todas partes, pero sobre todo en Galicia y en invierno. Es una maravilla pasear por la zona vieja de Pontevedra con su suelo de piedra mojado, o por la plaza del Obradoiro, o por Borela, siempre que lleves unas botas de agua hasta la rodilla.

En Madrid también está bien. Será porque cuando llueve no puedo evitar pensar en esos embalses llenos de agua a rebosar que surtirán el trasvase Tajo-Segura ese verano, o porque me resulta divertido observar la torpeza de los madrileños en el manejo del paraguas; chocan unos con otros, no siguen el «protocolo» para ceder el paso a los viandantes que salen a su encuentro… Me gusta y punto.

Pero este año ya llevamos bastante y está bien que el agua nos dé algo de tregua. Parece que este fin de semana «abre».