manzano

Para los que hemos pasado por la EGB son imposibles de olvidar las lecciones de biología-botánica sobre las distintas partes de las flores y sus funciones.
Desde cuarto curso y hasta sexto, cada año aprendíamos y volvíamos a “reaprender” lo que eran la corola, el pistilo, el polen, los estambres, el cáliz, los pétalos y sépalos, y lo hacíamos escuchando a nuestros profesores en clase, leyendo en los libros de texto, dibujando en nuestros cuadernos y diseccionando las flores que algunos niños llevábamos al aula. A mí me encantaban aquellas clases, aunque hoy, visto con la distancia del tiempo, quizás resultase un poco excesivo ese mantra anual.

Ahora, que es a Nicolás al que le toca aprenderlo, vuelvo a revivir lo mismo, pero en inglés. Ayer se llevó su libro de “Life Cycles” al baño y mientras se remojaba y relajaba me pidió que repasara con él la lección. Me habló de la “polineison y la fertiliseison y de los steimen y de las sids” y parece que también a él le gusta…

Como hace tiempo que están estudiando este tema, la profesora les recomendó que hiciesen algo práctico y él hace un par de semanas sembró la pepita de la manzana que se acababa de comer y en cuatro o cinco días germinó.
Ya la ha trasplantado a una maceta y me pregunta que cuando crecerá y dará frutos, que él quiere tener su propia cosecha urbana. Será que lo de las “manos verdes” también se lleva en los genes…