¿No le parece que los hombres sobreestiman la necesidad de seguirle la corriente a todo el mundo y que llega un momento en que los mismos tontos a quienes procuran complacer terminan despreciándolos?-dijo Lydgate…
El camino más corto es hacer notar el propio valer, para que la gente tenga que contar con nosotros tanto si la adulamos como si no.
