Grullas

Si difícil es conseguir que la poesía traducida mantenga el espíritu, esencia, sentido y sonoridad de las versiones originales, lo que ocurre con los haikus es sencillamente milagroso.

Traducir versos de lenguas con las que compartimos abecedario es complejo. Traducir de algo tan conceptual como un Kanji, es para nota.

Sin embargo, sorprendentemente se puede; o al menos se puede lo suficientemente bien como para que las cartesianas mentes de tantos occidentales sean capaces de conmoverse con ellos…

A mí, me ocurre.