A la vida madrileña, a la peluquería, a los tacones, a los saludos a los colegas profesionales del IE y a los camareros de José Luis, a la compra semanal en el CI, a los paseos vespertinos por el barrio con Román, a mi recreación del huerto en mi terraza urbana, a los niños en la ruta.
Ahora si.

