En Galicia se celebra desde hace siglos la Fiesta de los Mayos, o festa dos maios que, inda que agora seguro que andará reivindicada polas xentes mais nacionalistas, a min, que non o sou, sigue gostandome moitisimo.
Non credo que aqueles primeiros de maio dos anos que vivin en Pontevedra, faltara ningún día á cita da Praza da Ferreria, acompañada pola miña nai e meus irmans.
No sé si esta tradición pagana esconde sus orígenes en celtas, griegos, iberos o romanos, puedo imaginar a cualquiera de ellos celebrando de este modo la llegada de la primavera. A mí me traslada a mi infancia, al olor a hinojo, a los amarillos de la retama y las margaritas, al blanco de las cáscaras de huevo y a las naranjas… A los sonidos breves y secos de los palos que los niños golpean rítmicamente mientras cantan y giran alrededor del cono:
«Para facer este maio / tivemos que ir roubar / as laranxas e o fiuncho / a horta do Ferradás
Y los párrafos escritos en gallego suenan infinitamente más melodiosos, suaves y cantarines…

