Roble

Nuestro patio de La Salceda es pequeñito y orientado a sur. Va a dar lo suficiente como para que podamos disfrutar de un porche de cañizo y un par de sillas modelo “Titanic” en las que espero tomar el sol, dormir siestas, leer o mirar las estrellas.
Pienso muchas veces en él, en cómo lo puedo diseñar para que sea un espacio muy especial, igual que el resto de la casa. Me meto en los foros de internet para informarme de cómo puedo plantar césped, teniendo en cuenta que está todo solado de hormigón. Imagino el sistema de riego que voy a necesitar. Coloco la escultura del tito Román, la muevo y cambio de sitio, la subo o la bajo. Pongo la estatua de Santiago en la fachada, la piedra para la plancha y las jardineras para las flores y arbustos.
También me asaltan las dudas respecto al ÁRBOL porque sí, vamos a tener un solo árbol. No da la cosa para más. Por su rincón, han pasado un granado, liquidámbar, serbal, cerezo, camelio, sauce, fresno y por fin un roble. ..un roble…un homenaje a Borela que ya me venía rondando por la cabeza y que ya ha conseguido su lugar. Un encantador vecino con quien compartíamos nuestras reflexiones vegetales el pasado sábado, nos dijo: «mirad los árboles que hay en la zona y poned uno de ellos».
La Salceda es un paraíso de robles.