Hace meses recordaba en una entrada de este blog la frustración que sentía cuando mi abuela abandonaba el ritual diario de leernos un cuento antes de dormir para ver el futbol. Entonces, yo no entendía la pasión que tenían “los mayores” por un deporte tan pesado.
Había otras muchas cosas de ese universo de adultos que me chocaban. Me sorprendía que fumasen, que escuchasen la radio cuando viajábamos en coche (cosa que a mí, no sé por qué, me mareaba muchísimo), que bebiesen vino y cerveza, que no se perdiesen el telediario de la noche, tan aburrido, que fuesen capaces de mantener la atención en misa, que les gustasen los toros…
El domingo por la noche viví con emoción el partido Alemania-Argentina; intento ver a diario las noticias de las 21.00h en la 1 , a pesar de que me sé de memoria lo que ha pasado en el día; me encanta descubrir vinos y beberlos con mis comidas y no tomo más cerveza porque me engorda muchísimo; cuando voy a misa, trato de prestar el máximo de atención, escucho, reflexiono y valoro lo que llega a mis oídos; y, aunque el vicio de fumar no lo tengo, “echo un pitillito” muy de vez en cuando, después de una cena con amigos.
Y de los toros… ¿qué voy a decir de la Fiesta Nacional?…Todas las mañanas desde el 7 de julio madrugo para no perderme el encierro de las 8. Busco en la pantalla al chico de la gorra que entre Telefónica y la entrada a la plaza corre con su visera de pata de gallo desde hace más de 25 años, en una imagen casi tan familiar como la de Anne Igartiburu en Noche Vieja. Me estremece la bofetada de belleza de una buena faena.
Y ahora que me han contado algo de programación neurolingüística, pienso que será que nuestras neuronas evolucionan como las de nuestros mayores y toman de ellos nuestros gustos para que nosotros, llegados a su misma edad, disfrutemos de las mismas cosas. Y entonces activo mi ser irracional y pienso que todo y nada tiene sentido, y que si puedo disfrutar al encontrar a un corredor de Albacete en la esquina de mi televisión, o del pase entre Klose y Kroos o de un vinito joven de 12€, suerte que tengo, y suerte que tenía mi abuela de ver aquellos partidos de Amancio y a disfrutar y a vivir que son dos días!.