Hace unos días Román escribió en su blog algunas reflexiones sobre lo que es el derecho, de las que ahora elijo este párrafo:
La mejor definición que hasta ahora había yo pobremente alcanzado es la de que «el derecho son muchas cosas». Ahora creo saber que entre ellas están estas dos: el puro derecho aislado, y el derecho en contexto. El conjunto coherente de normas publicadas y estudiadas por los juristas, y la realidad inabarcable y fluida que condiciona la realidad aplicativa e interpretativa del operador jurídico.
Desde hace semanas vengo pensando en lo que está pasando en Cataluña, y en su irrefrenable deseo de poder celebrar una consulta sobre su independencia. Un deseo puramente emocional, que no se para a contemplar factores económicos, racionales, políticos o históricos veraces, y que se apoya en su “derecho” a hacerlo, porque así lo quiere la mayoría de la sociedad catalana. La legalidad, por el arco del triunfo.
En los días previos a la celebración del referéndum escocés hemos oído a Camerón decir que si en Escocia ganaba el SI a la secesión, a él se le partiría el corazón, o a Gordon Brown participar activamente en una campaña que se llama “Mejor juntos” haciendo referencia a lazos históricos pero también y sobre todo afectivos, entre todas las regiones del Reino Unido.
Y ¿qué es lo que han dicho y hecho los políticos españoles contrarios a la consulta que aquí nos ocupa? Tirando de una “creatividad” apabullante, han hablado de PIB, de la Constitución y del Tribunal Constitucional, de la suspensión de la autonomía, del reino de Aragón, de la salida del euro….de todo menos de que a ellos les rompería el corazón una España sin Cataluña.
Ciertamente la consulta no entra en el marco legal actual por muchas “leyes de consultas” que apruebe el parlamento catalán, pero si quizás en el marco del DERECHO, si atendemos a la clarísima la realidad social catalana de ahora, 20 años después de transferidas las competencias de educación, mayoritariamente la reclama.
Envidia me da ese ejercicio de valentía e imaginación política que hace meses mostraron los más altos dirigentes británicos en el momento en que, cogiendo el toro por los cuernos, (paradójica metáfora) permitieron ese referéndum que finalmente “han ganado”. Una victoria forjada con argumentos de la razón, el PIB, la cuestión nuclear, las pensiones, el reparto de la deuda, la función pública, la libra, el RBS, la defensa, etc y del corazón y las emociones.
Y es que, lo que está pasando ahora en Cataluña, poco tiene que ver con la legalidad vigente o con la economía, y mucho con las pasiones, y a lo mejor también con “el derecho” si atendemos a que la realidad inabarcable y fluida de la sociedad catalana, puede condicionar severamente la realidad aplicativa e interpretativa del operador jurídico…
Y quizás si ahora nuestros políticos pusieran de verdad todas las cartas encima de la mesa y hablasen con transparencia de los costes de ese “divorcio”, y les dijesen a los catalanes que les queremos con nosotros «porque si» , se podría imponer el seny y a lo mejor cabría una pequeña posibilidad de seguir juntos…Si se esperan 5 años, no la habrá y veremos como esa Cataluña construida por andaluces, asturianos, extremeños o murcianos nos dice a lo terminator “sayonara baby”…
