Ayer falleció Manuel García Viejo.
Hace unos de días se me saltaron las lágrimas al ver en el telediario su llegada a España donde se esperaba que podrían darle un tratamiento que salvara su vida. Las imágenes de la camilla encapsulada saliendo del avión, se alternaban con otras en las que se le veía atendiendo a sus pacientes, hombres, mujeres y niños que llegaban a un hospital pobretico, casi sin personal, sin recursos. Allí encontraban a un hombre bueno.
Mañana entierran a Manuel. Han preparado un ataúd de madera forrado de zinc donde han colocado su cuerpo envuelto en un sudario. Sin velatorio. Con duelo.
El mundo es un lugar mejor con personas como él. Descanse en paz.

