Hace unos día un profesor del IE nos comentaba a los asistentes a una conferencia que todo lo que pueda ser susceptible de ser digitalizado, lo será, nos guste o no. La cuestión es cuando, y ese cuando dependerá del momento en el que las prestaciones de lo digital superen a las de lo analógico.

Expuso muchos ejemplos que todos conocemos, la fotografía, la música, los libros, las reservas de viaje, el cine… y hasta ahí todo controlado y sin motivos de preocupación.

Ese mismo día, el telediario de la noche nos informaba del asesinato de un pobre ciudadano afroamericano a quien un policía, por la espalda y mientras huía, disparó. En su declaración este miserable servidor público dijo que el fallecido había hecho ademán de sacar un arma y que él, en defensa propia, se vio obligado a dispararle. Pero mira tú por donde,  una persona que pasaba por allí grabó la secuencia de los hechos y en la película se ve claramente que lo que ocurre es bien distinto. El pobre diablo corre, el poli dispara, y ya en el suelo su víctima y sin posibilidad de defensa alguna (estaba bien muerto), se acerca a su cuerpo y deja caer un objeto a su lado, objeto que él en su declaración posterior dice que confundió con un arma.

Este es un caso de digitalización de la investigación. Y hay muchos más, como la digitalización de la autoestima, cuando miles de chicas suben en you-tube videos en los que piden a los internautas que opinen sobre su belleza, o la digitalización de las relaciones, cuando para comunicarnos con los nuestros tenemos que recurrir a  los grupos de whatsapp o al Facebook.

Y si todo puede ser digitalizado… ¿por qué no nuestras vidas? Probablemente llegará el momento en el que el avance de la ciencia permita el control de todo nuestro ser:  cuerpo,  emociones y sensaciones;   frío,  hambre, tristeza, calor, dolor, rabia,  melancolía, nostalgia, alegría, desazón, pasión, ansiedad, deseo…..y cuando eso ocurra nos podrán acostar en una camilla  e introducirnos los chips que sean necesarios (si para entonces son chips porque a lo mejor es otra “cosita” que nos conecta con  un mega ordenador vía bluetooh) y allí recostados viviremos… amaremos,  tendremos hijos, estudiaremos, viajaremos por el mundo, aprendernos idiomas, nos enamoraremos, mataremos, comeremos,  defecaremos, haremos ikebana o judo o running… cualquier cosa que un mega ente haya decidido. Y esto es lo que pasaba en la película Matrix….Pero no creo que a mí me vaya a tocar, con lo que  no me preocupo…