Hoy he visto en la prensa que se publica el calendario Pirelli. Acostumbrados a ver siempre a tías buenas rodeadas de caucho y coches, sorprende que este año hayan elegido otro tipo de mujeres, cuya nota común es su influencia en nuestra sociedad, en el deporte, la cultura, las nuevas tecnologías…alguna como Yoko Ono que con un par de ovarios posa con shorts y medias de rejilla a los 82 años. Muchas de ellas han aceptado el posado porque otra influyente mujer, Annie Leibovitz es la artífice de los retratos.
Mi calendario es otro, el calendario de chocolatinas de adviento, me ha comentado Nico que se llama. Hace años, cuando los niños eran pequeños, mi suegra empezó la tradición de regalárselo a sus nietos por estas fechas. El pasado domingo, Nico lo vio en el VIPS, y compré 3 ejemplares para mis retoños. Como era de esperar, Román, el mayor y no especialmente chocolatero, se lo dejó medio olvidado en la cocina. Pedro imagino que lo tendrá en su cuarto, entre sus cosas…y si le apetece y se acuerda se comerá su ración-chocolatina diaria, y si no, no. No se sabe, capaz es de pegarse un atracón el mismo día 24, sin orden ni concierto o dejarlo olvidado hasta el año que viene.
Esta mañana, cuando he ido al cuarto de Nico, me he encontrado el suyo con la casilla del día 1 ya abierta y vacía. Estoy segura de que él si cumplirá con la tradición. Él si se comerá cada chocolatina en su día correspondiente, porque é es un hombrecito de orden.

Ayer me llegó nuestro calendario familiar: Frate Indovino.
No podía ser otro…