La responsabilidad principal de cualquier gobernante, no es llevar a cabo su programa electoral, conseguir que la economía funcione o que se recauden muchos impuestos para la mejor financiación del estado o su óptima redistribución. Su deber prioritario es asegurar un espacio de convivencia de todos los ciudadanos, los que le han votado y los que no, los que son de izquierdas, de centro, de derechas o antisistema…todos y cada uno de los miembros de una comunidad política tienen el pleno derecho a que el estado les garantice un lugar en el que vivir en libertad, en paz y con la seguridad de que pueden expresar sus ideas libremente y sin miedo a escraches o represalias. Se llama Estado de Derecho. El artículo que ayer publica Isabel Coixet en el País, te pone los pelos de punta.

https://elpais.com/elpais/2017/10/03/opinion/1507044965_792324.html

El mayor delito, (porque llamarlo irresponsabilidad o ligereza suena ridículo) del gobierno de la generalitat (conscientemente escrito en minúscula porque no se merece el respeto que él mismo no se tiene, violando sus propias leyes y reglas de funcionamiento) es ejecutar un plan para provocar una sima en la sociedad catalana, dividirla entre buenos o malos (tu apoyar la independencia, tu ser bueno), y fomentar el odio y el desprecio a los que no piensan como tú.

Como ser “indepe” se ha convertido en algo de “buen tono”, quien se aleja de esa corriente se expone a la exclusión social.  Me llega la onda de profesionales que están pensando muy seriamente salir de allí, familias en las que no se puede hablar del “tema” por las tensiones que genera, amigos que han dejado de verse por la confrontación que supone “el procés”.  Esto también está pasando hoy en Cataluña.