No es la primera vez que escribo en el día Internacional de la Mujer pero hoy es diferente porque las habituales y esperadas alocuciones de esta fecha van acompañadas de una convocatoria a la huelga general.
Me hubiera ENCANTADO ir a la huelga. No creo que nadie pueda estar en desacuerdo con nuestras reivindicaciones en un mundo en el que la brecha salarial, la discriminación en los ascensos profesionales, o el desequilibrio sangrante en las labores domésticas y del cuidado familiar son realidades a las que de una u otra manera todas asistimos a diario…(esto en Occidente…en otros países, no lo quiero ni pensar).
Pero resulta que empiezo a tirar un poco del hilo y me encuentro con que esta huelga de hoy está absolutamente contaminada por ideologías que no comparto e impulsada por colectivos que no me representan. Conmigo que no cuenten para sumar en un cómputo que, con todo, confío en que sea elevado, pero yo no me uno.
Creo que una de las grandes barreras para alcanzar la igualdad, es esa insistencia en que el colectivo femenino sea representado por otros….o (como es el caso ahora) por otras. Es como si nosotras no pudiéramos ser seres autónomos e “independiente- libre-pensantes”. Hasta hace no mucho, eran el padre o incluso el hermano, quienes ejercían esa tutela sobre las mujeres, hasta que, llegado el matrimonio, venia el marido a ocupar ese rol. Ahora seguimos viendo como el “mansplaining” (qué suerte los anglosajones capaces de inventar palabras tan precisas y actuales cuando se necesitan) es una realidad bastante habitual, o el ninguneo de las mujeres en reuniones profesionales en las que son menos escuchadas que los hombres y sólo cuando es un varón quien refrenda la idea de una fémina, ésta se tiene de verdad en cuenta. Lo triste es que hablo desde mi propia experiencia, y más de una vez he tenido que tirar de malas palabras o gestos para poner en “su lugar” a un hombre que, sabiendo muchísimo menos que yo de mi área profesional, intentaba darme lecciones sobre cómo hacer las cosas.
Es esta fobia a ser REPRESENTADA la que me ha llevado a la decisión de trabajar como un día cualquiera…ahora bien, con mi mente y mi corazón puesto en todas las mujeres que cada día hacen que de verdad el mundo funcione y en especial en aquellas que se dedican al cuidado de los demás, de sus hijos o de sus padres…esas mujeres que van a organizar a Cáritas o a los comedores sociales el bienestar de los más desfavorecidos; esas mujeres que desde la compasión, la generosidad y el amor regalan su tiempo y esfuerzo a cambio de nada. No me ha parecido que se les mencione en el manifiesto que inspiraba la convocatoria de hoy.
Va por vosotras amigas!
