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Como esto es una prueba, es posible que la entrada sea un churro…

Estoy de vacaciones en Totana…todo el día haciendo mandados, albañiles, cristalero, el tío de la almendra, el de la piscina….qué relax!!!

begonias 2

A finales del mes de junio, escribí una entrada sobre la improcedencia de plantar unas begonias en los parterres de la Castellana y resulta que estaba totalmente equivocada.

Las plantas no sólo se han adaptado sin problemas, sino que tienen una floración maravillosa. Con lo difíciles que son…

Recuerdo que cuando era pequeña y ya había prendido en mí la «afición verde», escuchaba con atención los comentarios de mi abuela y de mis tías sobre las begonias que había en el porche de nuestro antiguo huerto; que si no las riegues desde arriba, que si el agua no moje las hojas, que si no toques los tallos que se quiebran, que las dejes en la sombra…un sinfin de recomendaciones para que aquellas macetas mimadas mantuviesen todo su esplendor.

Y ahora resulta que en mi ciudad las plantan a pleno sol, las riegan con aspersor y las exponen a los humos de los coches y están esplendorosas…

bayreuth

Leo esto en el ABC
http://www.abc.es/cultura/musica/20130731/abci-sigfrido-wagner-byreuth-201307302057.html
y veo a Plácido Domingo, mítico Sigfrido de Bayreuth, observando de refilón a los cocodrilos apareándose apasionadamente.

Hace tiempo nuestro amigo Álvaro Torrente nos comentó que en la ópera actual es la escenografía la que manda sobre todos los componentes de la representación. Lo de menos es la música, los intérpretes, el libreto…lo que importa es colocar en el escenario un buen falo, o una maquina de coser gigante, o una sala de quirófano, o incluso un zapato mocasín del que van saliendo los cantantes.

Y ¿qué pensaría Ricardo de todo esto?. Yo me lo imagino entre divertido y asombrado mirando desde el palco y meneando su cabeza…

En cualquier caso, lo que daríamos por repetir experiencia Bayreuth.

Gracias Ulrich por la del año 2002.

palmera

Una brisa
En un huerto
Para mi contento

No quiero más,
Carola,
que a Carola
y una brisa
y un huerto
para mi contento

No quiero gobiernos
ni acrópolis
ni carrozas

Ni quiero más lujos
Que los verdaderos:
una brisa
y un huerto
y a Carola
para mi contento

Que se eduquen
los príncipes
para el bien del pueblo
esto también lo quiero
para estar contento

Sean para mí pocos libros
y un iPad
y unos cuencos
y tiempo
para vivir
con brisa
sin prisa
y con Carola
en un huerto

Pedro en totana

Pedro es alto, flaco y en cierto modo desgarbado, más por esa etapa de transición de niño a hombre que su cuerpo está viviendo, que por su propio fenotipo. En un par de años el “desgarbe” desaparecerá.

Creo que es INTJ, es decir toma su energía en los momentos de introversión, es claramente intuitivo, racional en la toma de sus decisiones y poco flexible en cuanto a unos valores que tiene muy profundamente arraigados.

Pedro es inteligente, guapo, sensible en las percepciones estéticas, independiente, irónico, razonablemente culto (muy por encima de la media de cualquier chico de su edad), curioso, despistado, inmaduro, seguro de si mismo, casero, leal, chinchón, argumentativo, ecléctico, dormilón, geniudo, potente, elegante, valiente casi osado…

Pedro lleva gafas. Modernas gafas azules que mitigan su miopía y que le dan un aire irremediablemente hipster.

Le gusta mucho leer y también bucear en internet a la búsqueda de todo tipo de noticias y de videos en youtube. Con frecuencia se engancha a la cuenta de spotify de su padre, cosa que a éste le cabrea y le gusta a partes iguales. También se engancha a la play-station y es capaz de pasarse toda una tarde jugando al futbol o pegando tiros en Afganistan.

Cuando era pequeño le gustaba que le nombrara todos los motes que yo le había puesto: “meu rei”, “ajo tierno”, “piqui-piqui”, “príncipe azul”, “perla de Labuan”, «mi corazón»… Los enumerábamos juntos y nunca se le olvidaba ninguno. Visto ahora puede parecer cursi, pero para mí eran momentos de inmensa ternura que sin duda echo de menos.

Ahora le cuesta contestar a mis whatsapp, le incomoda que le abrace y cuando le pido un beso, pone la cara para que yo se lo dé a él… y es que tiene 16 años y a mí me toca respetar esta fase de cierta «desafección» hacia los progenitores, de búsqueda y experimentación en terrenos vedados para mí, o de elecciones que no necesariamente comparto. ¿Suena a adolescencia?

Pero ahí estaré, tragando sapos cuando me toque, y llenándome de tranquilidad y orgullo cuando vea que el camino que ha elegido es el mejor para él (creo que así será). En todo caso y todo el tiempo, (aunque a veces me cueste), siempre con infinito amor…

Pedro te quiero mucho.

PISCINA

De balsa a piscina…
Totana nos espera…

Rufus

De esta guisa se presentó ayer Rufus en el Real para celebrar su cumpleaños.
Un concierto cuya maravillosa segunda parte nos emocionó.

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspe sustentado!

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?

¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.

Y como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.

Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.

El aire del huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro pone olvido.

Téngase su tesoro
los que de un falso leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.

La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna, al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.

A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.

Y mientras miserable-
mente se están los otros abrazando
con sed insacïable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.

A la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.

casa de la cascada

No entiendo el éxito de Joaquín Torres.
Su etiqueta de “arquitecto de los famosos” más que un halago me parece que le perjudica.
Tampoco creo que le beneficie la nube de periodistas y el faranduleo nacional que siempre le rodea.
No me agrada su tendencia a hablar de sus encargos, a juzgar los gustos de sus clientes y a pelearse con muchos de ellos sin pudor.

En cuanto a su obra, que es lo que realmente importa, debe de ser que sus edificios no me transmiten la honestidad sincera del que debería de ser su objetivo esencial, aunar funcionalidad, belleza, estética e integración en su entorno (estos son los aspectos que yo más valoro en cualquier obra arquitectónica); será que no tengo claro cómo envejecerán; será que no me emocionan y no sé si pueden llegar a emocionar a otros espectadores de distintas culturas, épocas o procedencia. Será que no termino “de creérmelos”.

Todas las construcciones que me gustan, el Panteon, la iglesia de Santa Comba de Bande (a pesar de la HORRIPILANTE rehabilitación de su tejado), el Chrysler Builiding, la Casa de la Cascada, San Martín de Frómista, los palacios de la Alhambra, (incluso el de Carlos V), la catedral de Santiago, la mezquita de Córdoba, el pabellón Dorado, el Seagram, el teatro de Wagner en Bayreuth, la casa del tito Román en Murcia (imposible enumerarlos en este post) tienen en común una cosa y es que al verlos siento la autenticidad y compromiso de su autor con el proceso creador, como si el lema “de adentro afuera” hubiese empapado su construcción, desde sus cimientos hasta la última pieza de sus tejados.
Los de Torres……