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http://economia.elpais.com/economia/2016/05/09/actualidad/1462777194_298235.html

 

En los últimos años cada vez que he ido a la playa he visto más y más personas con tatuajes. Antes era algo excepcional reservado para los más alternativos y outsiders, y ahora, sin saber la causa y de repente, no encuentras brazo, escote, muñeca,  hombro o cuello sin él. Personas que llevan una vida convencional, padres y madres de familia, jóvenes estudiantes, fontaneros, ingenieros, pilotos de avión, abogados, funcionarios…da igual la posición o “extracto social”, cualquiera lleva hoy un tatuaje.

El juicio de valor que antes se hacía ante una persona tatuada, (desde una óptica convencional y pequeño burguesa, claro) te llevaba a un mundo de cuasi-delincuencia, marineros de baja estofa o “colgados varios”, visiones carentes totalmente de sentido hoy en día.

Al ver a toda esa banda con sus cuerpos  voluntariamente violentados por las agujas yo me pregunto, ¿por qué y para qué se tatúa la gente?  Hace tiempo le pregunté a una colega profesional que porta una linda mariposa en su cuello y me dijo que ella se había hecho el suyo porque le hacía sentirse sexy.

En la serie House of Cards veo una escena en la que Jackie Sharp, líder  de la mayoría demócrata en el Congreso, se encuentra acostada boca abajo en una camilla mientras un experto tatuador graba un precioso rosal en su espalda, un enjambre de flores fruto de muchas sesiones de tinta en su piel.  En otra escena, desnuda en la cama con su amante, éste le pregunta que «por qué lo hace» y ella le contesta que es adicta al dolor que le produce la aguja en su cuerpo.

Yo misma, algunas veces lo pienso, ¿molaría tener una pequeña estrella en algún lugar estratégico de mi anatomía, sólo visible para el amado?….y ¿qué me hace fantasear con esa posibilidad?….Personalmente relaciono la decisión de tatuarse con la expresión de máximo poder a la que puede llegar cualquier individuo, el poder que tenemos sobre lo único que de verdad poseemos, nuestro cuerpo. Cualquiera de nosotros hemos de responder ante nuestros jefes, debemos igualmente someternos a miles de reglas para convivir en sociedad, horarios profesionales, obligadas rutinas diarias de las que no podemos escapar, obligaciones que nos vienen impuestas cual contrato de adhesión y que nos determinan como ha de ser nuestro día a día, una rueda invisible de procesos, obligaciones, normas que aceptamos sin rechistar, o sea que mandar lo que se dice mandar de verdad…lo hacemos sobre nuestros cuerpos; un poder infinito y sobre el que somos nosotros quienes ponemos sus límites.

 

Dice César que ya no escribo…

Tiempo no tengo… 

 O si?

Esta mañana cuando he ido al cuarto de Nico a apresurarle para que se fuera rápidamente al ascensor, me lo he encontrado como petrificado observando atentamente su ventana. Allí estaba un gorrión pequeñísimo intentando picotear la planta crasa y mi todavía niño pequeño, mi príncipe adorado,  me ha confesado que le encanta que los gorriones vayan a su ventana a visitarle. Hoy, antes de irme al trabajo, he dejado unos cuantos mendrugos de pan en el alféizar. Hoy, al llegar del trabajo por la noche, ya no estaban.

Hace unas semanas, se formó la marimorena en la toma de posesión del congreso porque Carolina Bescansa llegó con su bebé al hemiciclo.

Sin hacer un análisis sociológico-político, simplemente a primera vista y por intuición me gustó el gesto. Y eso que ni soy de Podemos, ni me gusta su estilo, ni sus propuestas, ni me parece que puedan aportar medidas realistas y eficaces para mejorar nuestro país, pero ¿para el debate?…para el debate no están nada mal.

¿Por qué lo que hizo la recién estrenada diputada me hizo sentir simpatía e identificarme con ella? Supongo que porque también yo llevaba a mis hijos recién nacidos a mi trabajo y no me despegué de ellos en sus primeros meses, convirtiéndolos en unos bebés itinerantes allá por donde íbamos.

Hace tiempo que reflexiono sobre lo que para mi significa ser mujer y sobre el derecho que tenemos cada una de nosotras como individuas únicas e irrepetibles a ser FÉMINAS como queramos, y eso fue lo que Carolina Bescansa transmitió con su gesto y con la explicación dada posteriormente: el derecho de las mujeres a ser lo que ellas quieren ser, a criar a sus hijos como deseen, el derecho a no renunciar a SER MADRE ni a  la carrera profesional, el derecho a ejercer nuestra femineidad a nuestra manera,   femineidad en la que también se incluye la maternidad y el cuidado de nuestros hijos.

Creo que uno de los errores de las reivindicaciones feministas de los 70 (ojo, benditas sean todas aquellas que viene luchando por nosotras desde hace tantos años), fue que para luchar por los nuestros, lo que hicieron aquellas mujeres fue mirar a los derechos del hombre y en aras a la IGUALDAD no prestaron la atención debida a esos atributos que incluso aunque no quisiéramos, “ya  teníamos conquistados”: ser madres, ser hijas, cuidar de la familia y de la casa, organizar la intendencia, etc. Ese rol milenario funcionaba (y sigue funcionando) como una cárcel invisible que nos ataba (y nos sigue atando) al entorno doméstico,  de ahí su arrinconamiento fuera del debate.

Y ahora, ¿qué nos encontramos?…pues nos encontramos con que una gran mayoría de mujeres que no renuncian ni a su faceta de madres ni a la de profesionales, se las ven y se las desean para organizarse, cumpliendo mal con ambos compromisos y con un eterno complejo de culpa y sensación de fracaso por no hacer las cosas correctamente. También nos encontramos con otras  que esperan a haber consolidado su carrera profesional para tener hijos y cuando lo logran (muchas de ellas  después de interminables tratamientos de fertilidad) son madres tardías sin la energía física que requiere la crianza pero con ese deseo animal de estar con sus pequeños que en cualquier caso y muy a su pesar,  termina por colocarlas en la obligación de elegir… y eligen a sus hijos.

Mucho nos queda todavía por recorrer. Quizás tengan que ser las millenials, estas chicas que se van a incorporando hoy al mundo laboral con menos compromiso y más demanda de calidad de vida, las que propongan unas soluciones más eficaces y creativas…No lo sé, pero en todo caso me temo que las actuales medidas de conciliación, básicamente enfocadas a las mujeres en lugar de a los hombres, no van a ser suficiente y las guarderías, incluso en el lugar de trabajo, tampoco. No deja de parecerme ABERRANTE que esté bien visto y promovido por nuestra sociedad y nuestras empresas el dejar a un bebé de 4 meses en un lugar de esos…una madre leona jamás haría algo parecido y mamíferas somos también.

Sigamos reivindicando nuestro DERECHO a ser lo que somos, PROFESIONALES, MADRES, HIJAS, ESPOSAS, «ARREJUNTADAS», DIVORCIADAS,  AMIGAS, HERMANAS…lo que nosotras deseemos sin tutela alguna y en un único rol definido por NOSOTRAS: MUJERES.

 

http://www.abc.es/recreo/abci-hombre-planto-miles-flores-para-oliera-esposa-ciega-201602180926_noticia.html

 

 

Todavía en la cama, Román me dice que Bowie ha muerto. No puede ser verdad, lanzó su último disco hace 3 días… ¿estaba enfermo?

La primera canción que me viene a la mente es  Let´s Dance y de buenas a primeras no entiendo bien porqué. No era mi favorita, ni de lejos, sin embargo…

Empiezo a recordar y entonar “mis” mejores canciones de Bowie… Space Oddity, Heroes, Life on Mars, Ziggy Stardust, Freddie-Under pressure, Ashes to ashes, Absolute beginners, Changes, y buceo en internet donde todo el mundo escribe, siente y piensa en Bowie. Me encuentro con que Nico manda un “in memoriam” al chat familiar con la fecha del deceso.

Y como estoy vagoneta y poco creativa, pienso en colgar en mi blog alguna de las excelentes reseñas que hacen del genio en cualquiera de los medios de más tirón, pero mi Bowie se merece más. Tanta emoción, tanto placer con su  música y sus letras, tanta energía.

A Bowie lo pillé relativamente tarde, y ya era muy muy famoso. Llegó a mi vida cuando yo tenía 15 años y ciertamente antes de esa fecha tampoco tenía gran idea del panorama musical más allá de los Beatles, Blondie,  Supertramp, los Bee Gees, y los grupos que escuchaba mi primo Perico, Yes, Pink Floyd, Led Zeppelin y los Sex Pistols, que aunque ahora me encantan, entonces no eran santo de mi devoción.

A Bowie empecé a bailarlo en la sesión light de las discotecas (creo que es por eso por lo que  Let´s Dance ha sido la primera canción que me ha venido a la cabeza), en seguida descubrí Space Oddity y en el cine vi consternada la película Christiane F, en la que Heroes entraba en tu cabeza para no salir nunca más, porque todavía hoy sigue aquí.

Hay músicos que te meten un chute de energía, pasión, melancolía, libertad, ternura, alegría, tristeza todo a la vez, enmarañado y que te conectan con los ángeles. Para mí Bowie es uno de ellos.

Gracias David por haber entrado en nuestras vidas y quedarte en ellas para siempre. Siempre te seguiré bailando.

 

http://elpais.com/elpais/2016/01/04/opinion/1451911652_438237.html

 

http://www.gunviolencearchive.org/

Dice Donald Trump que la tragedia de Paris se hubiese podido evitar si Francia hubiese tenido una legislación menos restrictiva respecto a la posesión de armas. No dice Donald Trump que la matanza de San Bernardino se hubiese podido evitar si en los USA tuviesen una legislación más restrictiva respecto a la posesión de armas.

Una de las cosas más preocupantes de esta cuestión en USA, es su cotidianidad. Allí, casi cualquier ciudadano puede tener un arma y por lo general los que las tienen no se limitan al revolver de la mesilla de noche…aquellos que gustan de los tiros, ya puestos,  juntan 4 o 5  “juguetes”.  En el momento de escribir esto,  12.575 personas han muerto sólo en 2015 por arma de fuego, unos porque la limpiaban, otros porque discutían en familia y se les fue un tirito,  algunos pequeños delincuentes comunes en un ajuste de cuentas, luchas entre bandas,  ladrones, tiroteos de la policía, atracos, etc…

Parece ser que, ese “derecho inalienable” (the right of the People to keep and bear arms) de la Segunda Enmienda de su Constitución, se explica por las circunstancias políticas de aquel momento, en el que los recientemente independizados ciudadanos norteamericanos no tenían intención alguna de pasar del “amo británico al amo federal” y la posesión de las armas les daba la oportunidad de defender esa libertad frente a cualquiera pudiendo, llegado el caso y si fuera necesario, organizarse en milicias ciudadanas en las que se aceptaban fusiles, bayonetas, o pistolones de cualesquiera.

Si los apasionados defensores del derecho a tener armas hoy siguen aferrándose a ese argumento, ¿porque no luchan también por el derecho a poseer uranio para la fabricación de una bomba nuclear, o ántrax o cualquier otro instrumento que sea de verdad eficaz frente a un hipotético abuso federal? Evidentemente la pandi de milicias nada tendría que hacer frente al todo poderoso ejército, con lo que, lamentablemente  deben de ser otras las razones que explican que la posesión de armas siga siendo uno de los derechos más protegidos en USA…quizás sean las ventas de más de 10.000 millones de $ anuales que suponen para esa industria.

Horroroso es que detrás de cada cañón que se dispara, hay una persona apretando un gatillo, y frente a ese cañón, también hay otro ser humano. Y ese es el drama, que muchos de los que compran el arma, no lo hacen para cazar, ni para participar en las milicias de defensa frente al abuso de poder, ni para practicar tiro en sus ratos libres…Lo hacen para ponerla en la mesilla y si llega el caso y el caco entra en la sacro santa propiedad privada ”defender lo propio apropiadamente”. Qué pena! Qué horror!