apuebla

A las 14.00h de la mañana un sms: “estamos en camino, atasco, manifestación, llegamos pronto”. Era de Román que acababa de recoger a los dos mayores en el colegio en Pozuelo de Alarcón.

Los americanos acababan de invadir Irak y cientos de personas se dirigían por la Gran Vía hacia Sol para protestar por semejante barbarie. Ese mismo día un pediatra iraquí atendía al recién nacido Nicolás en el sanatorio Nuestra Señora del Rosario de Madrid.

El nacimiento de Nico fue totalmente diferente al de sus hermanos. Para empezar por primera vez me puse la epidural. Era algo que no me había planteado en los dos partos anteriores por miedo a los posibles efectos secundarios (cefaleas, mareos) pero que en aquella ocasión decidí ignorar. Quería saber lo que era tener un hijo sin sufrir, disfrutar de su llegada al mundo sin estar horrorizada por el dolor de las contracciones.

Cuando me pincharon en la espalda perdí totalmente la sensibilidad de cintura para abajo y cualquier orden del médico para que yo empujara me sonaba a chino. A pesar de ello no debí de hacerlo del todo mal porque a los 25 minutos ya tenía a mi bebé sobre mi pecho. Madre mía, qué boca!!! …qué potentes sus pulmones!!! , qué gordo!!! En ese momento le dije a su padre “es igual a ti”.

Abracé su cuerpo desnudo y grasiento como si quisiera que siguiera siendo parte del mío, pero enseguida se lo llevaron las enfermeras para hacerle todo tipo de pruebas y perrerías. El test de APGAR, la limpieza de las fosas nasales y de los ojos, y el control de sus reflejos. Su padre, cámara en mano, lo observaba con amor.

A diferencia de con Pedro y con Román, no avisamos a nadie hasta que nos encontramos en la habitación, por lo que su llegada pilló por sorpresa a todo el mundo, lo que nos dio un precioso tiempo para estar a solas con él. Fue un rato mágico, la luz, tamizada por los visillos, entraba suavemente por la ventana de la habitación… Román leía el periódico y Nico dormía plácidamente en su cunita. Yo creo que esa magia le llegó al alma y por eso él es tan especial, tan amoroso, tan tierno y bueno… tan Niki Jo.

No podía imaginarme yo entonces lo profundamente feliz que me iba a hacer ese niño. Lo profundamente feliz que me hace cada día.

Que no beba alcohol…
Pobrecita
Ya pondré la foto, que no se carga…

MIMOSAS

Me gustan las mimosas. Son unas flores efímeras y delicadas y es en el árbol donde están más bonitas. Cuando las cortas para ponerlas en un jarrón, aguantan como mucho un par de horas o tres. Enseguida empiezan a perder su frescura, las florecillas tan suaves y blandas que parecen copos de nieve, empiezan a menguar y se vuelven duras y oscuras y las hojas se cierran y caen.
Yo creo que es su forma de protestar, de protegerse frente a la tijera.

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…que también florecen…

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pacodelucia22

Otras parejas talentosas

carretera y manta

Cuando era pequeña y mi padre tenía la costumbre de cruzar España, (Galicia – Murcia), en zig-zag, nunca me dormía en el coche. Me acomodaba en la zona central del asiento posterior con los codos apoyados en las plazas delanteras, observando todo lo que pasaba en y por la carretera.

Me gustaba imaginar que los páramos morados de brezo de Puebla de Sanabria, eran los de las aventuras de los Cinco. Ahora creo que más bien son los de Cathy Earnshaw.

Me gustaba que mi padre repitiera los rituales de hacer sonar el claxon al entrar en Murcia o ya en el viaje de vuelta, en Galicia.

Me gustaba la torre de la casona/convento donde habían recluido a Juana la Loca en Tordesillas, el pinar de San Clemente del que la «leyenda Albarracín» decía que había pertenecido al tío Diego, cruzar el Rio Órbigo en Santa Cristina de la Polvorosa, el caballero que vigila el Esla en Benavente, y a la pregunta de ¿Quién nació en Río Negro del Puente?…contestar todos al unísono, Diego de Losada, fundador de Caracas.

Me gustaban esos viajes porque en su eternidad eran una fuente de disfrute y de conocimiento de la Historia de España, cosa que ahora tanto agradezco a mis progenitores.

También me gustaba descubrir muñecos Michelin en cabinas de camiones. En silencio contaba los que había visto, unas veces 5, otras 12, y en mi fuero interno siempre me quedé con las ganas de, en alguna remota oportunidad, encaramarme a alguno de esos vehículos y birlar uno. Ahora, gracias a mi amiga Karina, sé que se llaman Bibendum. Bonito nombre!

Yamamura 2
En la búsqueda de espacios bonitos e inspiradores para La Salceda, me encuentro joyas como esta…

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En el 14 de febrero, parejas talentosas y enamoradas

 

 

NICOLÁS

Abrazarle mientras duerme, acariciar su piel y su cabecita. Palpar los huesos de su espina dorsal. Observarle cuando come poptarts o tortitas con nata frente a la tele, su ipad a su derecha.   Oírle pronunciar la “ll”, cheli, cheli, cheli.  Mirarle mientras monta un lego.

ROMÁN

Saber que casi a hurtadillas se lleva a su hermano pequeño a la cama. Ver cómo sonríe cuando contesta a los whatsapp de sus millones de amigos. Acompañarle a comprar su ropa. Verle recoger la casa después de las copas, aún de madrugada.

PEDRO

Mirarle cuando juega con Nit.  Saber que está ensimismado en su cuarto empapándose de saber, conocimientos y argumentos. Reconciliarme con él después de una de nuestras disputas. Oír sus sarcasmos e ironías en el más puro estilo Baylos….como si estuviera poseído por su carisma y personalidad.