http://one.elpais.com/norman-foster-sabe-como-podemos-construir-edificios-en-la-luna/
Hoy he visto en la prensa que se publica el calendario Pirelli. Acostumbrados a ver siempre a tías buenas rodeadas de caucho y coches, sorprende que este año hayan elegido otro tipo de mujeres, cuya nota común es su influencia en nuestra sociedad, en el deporte, la cultura, las nuevas tecnologías…alguna como Yoko Ono que con un par de ovarios posa con shorts y medias de rejilla a los 82 años. Muchas de ellas han aceptado el posado porque otra influyente mujer, Annie Leibovitz es la artífice de los retratos.
Mi calendario es otro, el calendario de chocolatinas de adviento, me ha comentado Nico que se llama. Hace años, cuando los niños eran pequeños, mi suegra empezó la tradición de regalárselo a sus nietos por estas fechas. El pasado domingo, Nico lo vio en el VIPS, y compré 3 ejemplares para mis retoños. Como era de esperar, Román, el mayor y no especialmente chocolatero, se lo dejó medio olvidado en la cocina. Pedro imagino que lo tendrá en su cuarto, entre sus cosas…y si le apetece y se acuerda se comerá su ración-chocolatina diaria, y si no, no. No se sabe, capaz es de pegarse un atracón el mismo día 24, sin orden ni concierto o dejarlo olvidado hasta el año que viene.
Esta mañana, cuando he ido al cuarto de Nico, me he encontrado el suyo con la casilla del día 1 ya abierta y vacía. Estoy segura de que él si cumplirá con la tradición. Él si se comerá cada chocolatina en su día correspondiente, porque é es un hombrecito de orden.
Tomándolo con precaución…pero qué razón tiene
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/11/22/actualidad/1448219833_712885.html
Leo este artículo de El País…y creo que Estrella de Diego lleva toda la razón.
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/10/29/babelia/1446129983_169546.html
La primera vez que fuimos con nuestros hijos a ver la casita de la Salceda, entonces un cubo de piedra sin paredes ni tejado, pero con toda la energía y feng-shui del mundo, me llamaron la atención los perros, aparentemente sin amos, que deambulaban sueltos por la aldea. Entre ellos, estaba Rufo.
Rufo, es un auténtico can do palleiro, rubiajo, con ojos de color miel, ligero y elegante en sus andares y con una mirada que desarma. Rufo tiene unos amos, Loli y Pedro, pero vive prácticamente en la calle, a su aire, libre para corretear por calles y prados, eso sí, siempre que sus dueños estén en su casa. Cuando se van, lo dejan atado con una larga cadena en la puerta, imagino que a requerimiento de alguna mamá de los niños que juegan en los columpios, que no quiere tener a Rufo por allí mientras ellos están en el parque. Muchas veces Román y yo lo libramos de su cautiverio y nos lo llevamos un ratito de paseo.
Desde que hemos empezado a pasar nuestros fines de semana en Segovia, Rufo ha ido acercándose paulatinamente a nosotros. Al principio se limitaba a acompañarnos en nuestras caminatas; luego empezamos a dejarle entrar en casa donde siempre encuentra comida y agua y últimamente, al menos los fines de semana que estamos, ha cambiado calles y prados de esparcimiento, por patio con “césped inglés”, alfombras e incluso cama. Cada viernes, en cuanto siente que nuestro coche se acerca, se lanza a nuestro encuentro lleno de alegría, literalmente nos abraza y ya no se despega de nosotros hasta el domingo. Sobre todo de Román.
Y es que si no fuera porque tiene amos y porque la vida en Madrid sería una pesadilla para él, nos lo traeríamos con nosotros al foro.
De los pocos que si puede permitirse hacer arte político…
http://www.theguardian.com/artanddesign/2015/oct/25/artist-ai-weiwei-accept-offers-lego-around-world
y si doy mis legos de La Salceda formarán parte de su obra….qué bien!
Me imagino que mi gusto por los árboles se debe a que desde pequeña he salido al campo con mi padre, quien me enseñó a distinguir pinos de cedros, chopos de abedules o plátanos de castaños de indias. Recuerdo mi primer verano de estudios en Inglaterra con doce años. Allí era normal encontrar cientos de árboles enormes que lucían en todo su esplendor en cualquier sitio, parques públicos, mansiones privadas, calles…. Árboles suavemente «diseñados» en los que la intervención de la mano del hombre había sido respetuosa y amorosa con ellos. Troncos proporcionados y ramas acorde con el tamaño de éstos. Parques de césped impoluto, salpicados por árboles estratégicamente colocados para no interferir en su crecimiento y suficientemente apartados unos de otros para poder disfrutar de sus formas.
Nuestra casa de La Salceda, se encuentra junto a la iglesia y frente a «las heras», que viene a ser una plaza del pueblo campestre, donde hay un par de fuentes que se nutren del manantial local, una zona con columpios para los más pequeños, y otra con una especie de gimnasio al aire libre (no sé como llamarla, pero seguro que hay una forma mejor) para los adultos. Allí hay unos enormes «álamos-chopos» que en primavera y verano cobijan a los niños y mayores que quieran hacer uso de esas instalaciones. Pues bien, parece ser que los padres de los niños, alarmados por la posibilidad de que alguna rama caiga sobre sus retoños (nunca se ha caído un árbol de esas características por esa zona, ni tampoco suelen llevar a sus pequeños a los columpios cuando hay vientos huracanados que pudieran propiciar la misma…) han pedido la poda de los árboles.
Nosotros, que nos hemos enterado por casualidad, enseguida hemos empezado una campaña de protección y de defensa de la «poda con sentido», argumentando que solamente sería necesaria una intervención por causas estéticas, de aprovechamiento forestal o fitosanitaria, sin que aparentemente ninguna encaje en esos objetivos…pero nada…parece ser que ya han pedido presupuesto y en palabras de nuestro concejal, » Román y yo vamos a sufrir un poco los próximos meses por ver nuestros queridos árboles pelados…». Menos mal que pretenden encargarle el trabajo a Óscar, nuestro jardinero, que parece ser una persona más o menos sensata y viajada…pero aún así no estoy tranquila. Aquí todo lo podan al «estilo fresno», que no es ni más ni menos que cortar toda la copa, sin contemplaciones, de forma que los árboles se quedan como largas estacas peladas clavadas en el suelo…un horror.
Veremos cómo termina la cosa.
7 cosas que las mujeres no pueden hacer…
http://www.elmundo.es/yodona/2015/09/14/55f6b70622601d66418b4579.html